Categoría: onanismos caseros
Volvió a levantarse tarde de la cama. Eran casi las 15h.
Subió la persiana de la ventana. El sol hacía arder la piel de su cara.
Con los ojos entreabiertos miró al horizonte sin ver nada.
En el suelo, las botellas vacías. En el cenicero, las colillas gastadas.
Bostezó largamente. Luego se dijo:
- Lo que más me gusta es rascarme los sobacos.
Y con una sonrisa de satisfacción, corrió a la nevera a por una cerveza bien fresca.

